El Gato Minero
El gato minero maúlla y ronronea,
se acerca a una luz,
a unas botas,
en la oscuridad de la roca.
Sueña con descubrir si es verdad
lo que dice un gato viejo:
que en un lugar muy lejos
existe algo llamado sol,
que hay casas con techos
donde los gatos corren
y maúllan sin cesar
noches y días.
Cómo será eso,
si acá la oscuridad es eterna;
cómo será todo eso,
se pregunta el gato minero,
si nació en la mina,
ahí ha transcurrido toda su vida.
Que hay árboles y flores…
deben de ser sueños
de los mayor
Lo único que sabe él
es que aquí hay una eterna oscuridad,
que a veces la roca se remece,
llenando de polvo y gases
el ambiente;
que debe cuidarse
de no morir aplastado
por una máquina de la mina.
¿Será verdad que existe el mar,
el río?,
piensa el gato minero,
mientras maúlla y ronronea
a una luz, a unas botas
que le dan de comer.
El gato minero no conoce el sol,
juega entre sombras, polvo y socavón.
El gato minero sueña con correr
en casas con techos que no va a conocer.
El gato minero, sin cielo y sin flor,
hace de la mina su pequeño corazón.
El gato minero no conoce el sol,
juega entre sombras, polvo y socavón.
El gato minero sueña con correr
en casas con techos que no va a conocer.
Mientras maúlla, mientras ronronea,
este es el único universo que le queda.
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