TRISTES ROSAS ROJAS
(Verso 1 – Voz grave, rasposa, casi susurrada al principio, con un nudo en la garganta. Las palabras salen lentas, como si costaran mucho decirlas)
Las más bellas rosas rojas…
que jamás cultive en mi jardín,
son las que adornan… tu última morada,
las que perfuman… tu recuerdo…
Ellas tienen tallos largos…
con espinas que abren una herida…
herida profunda… que vive en mí…
No son de mi jardín…
no las cultivé…
nunca las tuve… en mis manos…
como tú…
dulce fruto… de mi vida…
(Pre-Coro – La música se vuelve un poco más intensa, la voz sube de tono, se escucha el dolor más fuerte)
Caerán sus bellos pétalos… de terciopelo,
se irán cayendo… uno a uno, poco a poco…
y quedarán tan solo… sus espinas frías,
reluciendo al cielo… como mis penas, como mi llanto.
Como el dolor… que llevo dentro…
como el vacío… que no se va…
como el grito… que nadie escucha…
solo en mi pecho… siempre está.
(Coro – El clímax del dolor. La guitarra suena más fuerte, la armónica llora con fuerza, la voz se rompe y suena cargada de tristeza y desesperación)
Las más bellas rosas rojas…
que jamás cultivaré en mi jardín,
dejaron clavadas sus espinas…
dejaron una herida profunda…
que aun sangra… por ti…
¡Aun sangra… por ti!
(Verso 2 – Voz más baja, casi hablada, con mucho sentimiento. La música se suaviza un poco, pero se siente la tristeza en cada nota)
No las toqué… no las cuidé…
nunca las tuve… entre mis manos,
y ahora están ahí… en tu lugar,
recordándome… lo que perdí.
Son rojas… como tu sangre,
como el amor… que no se muere,
como el dolor… que me consume,
cada día… que pasa aquí.
(Solo de guitarra y armónica – Largo, lento y desgarrador. Suena como un llanto musical, imitando el dolor que sientes. Sube y baja de tono, con notas que parecen que se quiebran, expresando toda la tristeza y la pérdida)
(Coro Final – Con toda la fuerza del sentimiento. La voz grita la frase principal, cargada de dolor, y los instrumentos acompañan con toda su intensidad)
Las más bellas rosas rojas…
que jamás cultivaré en mi jardín,
dejaron clavadas sus espinas…
dejaron una herida profunda…
que aun sangra… por ti…
¡Sangra… por ti!
¡Siempre… por ti!
(Cierre – La música se va apagando poco a poco, hasta quedar solo la guitarra y la voz, muy suave y triste. Al final, solo queda el sonido de la armónica, desvaneciéndose como un suspiro)
No las tendré… nunca más…
nunca más…
solo quedan… las espinas…
y el dolor… que no se va…
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