Eres lo que come
Eres lo que comes
Se acabaron las despensas
donde todo florecía,
mermeladas bien sabrosas
que la abuela hacía cada día.
Guardaba en frascos y botellas
el sol y el calor del verano,
los frutos de nuestra tierra
y su aroma tan cercano.
¡Mermelada de durazno!
¡De damasco y también de mora!
¡De ciruela bien madura!
¡Qué buena mano tenía la abuela!
¡Qué rico sabor de verdad!
¡Eso es lo que nos hacía bien!
Ya humea el horno calientito
con el pan recién amasado,
la tortilla hecha en rescoldo,
sabor de tiempos pasados.
Hoy llega todo enlatado,
congelado y etiquetado,
dicen que es fresco y sabroso…
pero no tiene ese encanto.
¡Mermelada de durazno!
¡De damasco y también de mora!
¡De ciruela bien madura!
¡Qué buena mano tenía la abuela!
¡Qué rico sabor de verdad!
¡Eso es lo que nos hacía bien!
Ya no están nuestras abuelas
poniendo el plato en la mesa,
ahora compramos la caja
y creemos que es una gran sorpresa.
Pero es sabor artificial,
se pierden los nutrientes,
se olvida la huerta y el huerto,
y todo lo que es natural.
Solo quedan un recuerdo
como una etiqueta en la mesa…
¡Porque eres lo que comes,
y lo casero siempre pesa!
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