Los 33 Mineros de Copiapó
[Verse 1] En la profundidad la oscuridad es eterna, y en cada segundo pesa más su sombra. El oído se agudiza esperando algún sonido, algún latido de vida que venga desde arriba; pero solo el silencio, como garra en el corazón, arranca la esperanza. [Verse 2] ¿Será este el último minuto, la última gota de aire que acaricie sus pulmones? El sofocante calor los quiere aletargar, pero inertes esperan un rayo de vida, una cucharada, un sorbo que los aferre a la vida en minutos eternos que parecen años. [Pre-Chorus] Pero algo dentro les dice que hay que seguir luchando, envueltos en un llanto mudo que también se oye arriba: son las lágrimas y rezos de sus seres queridos, cantos y plegarias que sostienen la vida. [Chorus] El mundo se paraliza frente al milagro de vida, y desde el fondo de la mina sube un mensaje de fe: «Estamos bien los 33», «Estamos bien los 33». Treinta y tres multiplicados por millones de abrazos y millones de lágrimas por el milagro de pie. [Bridge] Bajo toneladas de roca brilla una frágil luz: no es del casco ni de la veta, es del pueblo y su cruz. Somos 33 en la tierra, somos millones también, atados a la misma cuerda que los devuelve a nacer. [Chorus – final] El mundo se paraliza frente al milagro de vida, y desde el fondo de la mina sube un mensaje otra vez: «Estamos bien los 33», «Estamos bien los 33»… y en la garganta del mundo se hace canción su papel.


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