Tragedia del Humo


Un 19 de Junio de 1945
una fragua en donde el fuego
sería la amalgama de los metales...
serviría para hacer un infierno
subterráneo...
y que un tambor de petróleo
sería el cómplice del infortunio;
ese fuego que da vida
se transformaba en un humo negro,
como la misma oscuridad,
como la misma muerte...
la falta de agua para calmar el infierno,
y sin salida de emergencia
fueron cruel sentencia.
El fuego y el humo crecían
Y voraces lenguas todo consumían,
madera, huaipe, aceites...
Eran las 7,30 de la mañana
Y el infierno estaba en toda sus
Dimensiones presente...
Cobrando vidas inocentes,
mecánicos, electricistas, mineros,
jefes...
ni las máquinas de este infierno se
salvaron;
la maestranza ardía en llamas,
la energía estaba cortada
y el humo por el pique uno regresaba,
siendo la esencia de la muerte
monóxido de carbono,
gas y humo que llegaba a los ascensores
y chimeneas,
el viento empujaba la sentencia de
muerte al interior de la mina,
avanzaba a teniente 3 y 5,
tal parece que todo jugaba a favor del
infierno,
pues el humo con los ventiladores
detenidos,
avanzaba lentamente cobrando vidas,
pues no tenía nada que acelerara su
salida.
Seres humanos que se desgarraban
Por conseguir una gota de aire,
aferrándose a llaves, a un pañuelo,
a sus manos apretadas contra sus
narices y bocas,
pero de nada servía.
caían a borbotones envueltos en humo,
otros perecían en la desesperación,
aplastados, colgando de escaleras,
había que huir de la muerte negra,
había que huir... huir...
sin saber a dónde ir...
pues el infierno estaba ahí...
huir... huir...
para no morir...
355 murieron;
jornaleros, enmaderadores, mecánicos,
electricistas, buzoneros, jefes, tarjador
carro, carpinteros, muestreros,
escribientes...
para la muerte no había distinción,
sus garras negras avanzaban
aumentando el dolor,
355 almas que se reúnen rumbo al
cementerio,
que se multiplicaron en miles de
lágrimas y pañuelos...
en miles de corazones desgarrados
por la pérdida de un esposo
padre amigo, hijo, compañero...
Sewell entera se vistío de negro,
ahora es un mero recuerdo
y Sewell ahora está en silencio
pero el infierno no se ha ido
está ahí adentro,
esperando su momento.





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