Hay días que no quiero ir a la mina


Hay días que solo un suspiro
me lleva a la parada del bus,
como un zombi queriendo que ese día
fuera irreal,
y que el halo de realidad
no llegue a buscarme;
siento que llevo el peso
de miles de toneladas de saca
en los hombros;
pero estoy ahí contra todo,
ahí para desplomarme
en los asientos diarios
de una rutinaria partida,
para sumirme en el profundo sueño
del trayecto,
en esa inconsciencia que me eleva
a cada minuto,
a una parada sin retorno…
a pesar que no quiero
hoy día vestir mis atuendos de minero;
Simplemente hay días que no quiero….

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